El Fruto del Espíritu II (Digital)
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El Salmo 1 es uno de los más preciosos de la Biblia porque creo que es el comienzo del fruto del Espíritu.
El Salmo 1 dice que nosotros somos como árboles plantados a la orilla de un río que DAN SU FRUTO a su tiempo, sus hojas no se marchitan y ¡todo lo que hace prosperamos!
Ahora, yo te pregunto “¿Qué entiendes por fruto?” “¿Crees que hay que trabajar para obtenerlo?”
¡Por supuesto que no!
¿Cuándo has visto a un árbol de manzanas tejer con sus ramas las manzanas o al árbol de mango esforzarse por dar mangos? ¡Nunca! El árbol produce lo que es cuando está bien alimentado.
El Salmo 1 nos da una revelación preciosa de cómo dar (no producir sino dar) fruto. Y el secreto está en plantarse a lado de Jesús quien es nuestra agua viva. Entre más tiempo permanezcamos a su lado, más fruto del Espíritu daremos, porque nuestro “trabajo” sólo será permanecer a su lado diariamente, tomar de nuestro alimento diario y A SU DEBIDO TIEMPO daremos el fruto del Espíritu, así que no te desesperes, no anheles ese fruto con desesperación, no trates de producirlo con tus propias fuerzas porque te vas a cargar y vas a terminar renunciando al llamado, sino que permanece a lado de nuestro amado, enamórate de Él, exponente a su luz cada mañana y deja que el Señor te vaya transformando poco a poco mientras permaneces a su lado…
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¡Bienvenido a tu conquista!
Te invito a que cada día antes de leer, ores y pongas este tiempo en manos de Dios para que ÉL se revele a tu vida cómo
anhela hacerlo.
Quiero felicitarte por dar este paso y llegar al inicio de tu camino hacia la libertad en tu verdadera identidad. Sé que no fue sencillo llegar a este punto en tu vida y que aunque por mucho tiempo lo anhelaste, no siempre fue fácil conectar con Dios y contigo mismo, pero ¡ya llegaste! y vamos a caminar juntos este recorrido.
